
Montañas, Playas, Ríos, Llanos, Desierto, Sabanas y Valles, son algunas de las grandes diversidades de esta tierra bendecida por Dios.
La Cordillera de la Costa, al norte, que se extiende de oeste a este, constituye una barrera para el mar Caribe, y logra que quede seca la región de los Llanos centrales.
Las Islas del Caribe que pertenecen a Venezuela son, entre otras, Margarita, Moche, Cubagua y Tortuga, Blanquilla, Los Hermanos, Orchila, Los Roques y Las Aves.
El impetuoso Río Orinoco, después de atravesar el país desde occidente hasta la costa, desemboca en un gran delta, en el Océano Atlántico. En esta zona es común ver numerosas especies de aves marinas como el chíparo, pelícanos, flamencos, tijeretas y gaviotas. En sus playas arenosas desovan tortugas marinas como la verde, la carey y la cardón. Y también es lugar ideal para el aficionado a la pesca deportiva por sus sábalos, agujas, pez vela y pez ratón.
La Sabana Central, la forma una llanura infinita como el horizonte, recibe los rigores de la extrema sequía, épocas en que el ganado muere de sed y el hombre canta lastimeras tonadas. Y luego las inundaciones, que devuelven vida y alegría, Aparecen entonces con las lluvias, patos, garzas, gabanes y corocoras; los chigüires o capibaras en manadas; y también anacondas, la baba, el caimán del Orinoco, el oso palmero, el oso hormiguero y la tonina.
Con la llegada de las lluvias la vida se alborota. Es la continuidad de la especie. Y es el verde del paisaje que simboliza la vida, el alimento, la fertilidad y reproducción, es la vuelta a los trinos, mugidos, florecer, dar retoños, de la llanura sabánica.
Las grandes e imponentes Montañas de los estados del Sur, que cruzan de forma antagónica esa inmensa llanura, se abren espacio para albergar la mas nutrida y diversa avifauna terrestre conocida, nos traslada de forma inmediata al frío heládico de los países norteños, ya que su gran Pico Bolivar nos permite conocer y disfrutar de una blanca nieve que baña la montaña cual copo de nieve.